domingo, 3 de febrero de 2013

EL JUEGO ES TAMBIEN PARA LOS PADRES


Por:  Pilar González Corona
Directora de Franquicias Gymboree

La mayoría de las actividades están dirigidas  para los niños o para los padres por separado.  Es raro encontrar un espacio en dónde ambos puedan disfrutar y obtener una experiencia divertida.  Cuando esto sucede, el juego del niño toma una nueva dimensión;  tener la oportunidad de jugar con ellos al mismo nivel sin preocuparse por la seguridad o por el resto de las personas es algo que actualmente se valora mucho.

Los padres comparten sentimientos únicos al educar a su hijo.  Estas emociones van desde el goce desmedido, el orgullo al detectar los primeros logros, satisfacción al guiar en una dirección adecuada, y plenitud por una paternidad positiva.  Otros sentimientos también comunes son la confusión, aislamiento, incomprensión o frustración y pueden causar un gran estres.

Como adultos cambiamos constantemente nuestras vidas.  El primer paso es el de soltero a casado después, al formar una familia nuestra vida cambia también y… ¡de qué manera!

Algunos tendrán que pasar por la transición de dejar de trabajar, de trabajar por medio tiempo o bien aceptar trabajos como “free-lance” en casa.  En fin, se pierde la comunicación con nuestros pares.   La vida de un recién nacido cambia completamente nuestra forma de hablar,  vivir, relacionarnos, inclusive con quienes comparten la paternidad con nosotros.  El único tema de ahora en adelante es el del bebé.  Nuestro mundo no está hecho para los niños pequeños;  la mayoría de los lugares a los que acudimos no cuentan con un espacio asignado para ellos  Las clases y los deportes que se ofrecen en los deportivos son siempre para los mayores.  Por ello, los centros de Estimulación Temprana Gymboree son el lugar perfecto porque proporcionan la oportunidad de dedicarle a los niños toda nuestra atención sin ninguna distracción.

El poder  conocer nuevos amigos con quienes  compartir experiencias acerca del desarrollo de nuestros hijos,  nos da la oportunidad de comunicar con otros padres experiencias y preocupaciones similares. Al recuperar la comunicación con nuestros pares, en circunstancias semejantes, el sentimiento de aislamie
nto se evapora. 

Se intercambian técnicas de educación y conceptos de desarrollo infantil en un ambiente positivo, no competitivo en donde tanto la orientación del instructor como la presencia paterna ayudan al niño a tener confianza en sí mismo a través del juego.  El beneficio es tanto para los chicos como para los grandes.

El tiempo destinado para jugar es una parte fundamental del desarrollo infantil temprano. Mientras los niños exploran el mundo a su propio ritmo, empiezan a socializar haciendo sus primeros amigos, aprenden a compartir a partir de la observación de otros bebés de su misma edad y se sienten satisfechas al ver que otros bebés aprenden de ellos.  La interacción es un ingrediente principal de la clase y la socialización se motiva poniendo en contacto a niños de la misma edad en un ambiente de juego adecuado. Es divertido para todos.  Los padres por su parte, al involucrarse en las actividades de sus hijos pueden tomar la perspectiva de ellos y entenderlos mejor.  Como adultos al observar cómo nuestros hijos se resbalan por las rampas una y otra vez podemos no aburrirnos al compartir con otros padres cuyos hijos están repitiendo la misma actividad.

Nuestra satisfacción por los nuevos logros es un factor clave para el  desarrollo de la  auto-estima de nuestros hijos. Los papás también hacen nuevos amigos a medida que comparten informalmente el gusto de jugar con sus hijos.  Muchas de estas amistades perdurarán a través de los años.

Jugar, aprender, crecer y desarrollarse en un ambiente de diversión es el concepto Gymboree.  Los niños contentos y seguros de sí mismos no lo son por casualidad; una paternidad positiva e interactiva se encuentra casi siempre a la raiz.


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