jueves, 24 de enero de 2013

EL DESPERTAR DE MIS SENTIDOS



Desde el primer día de vida, el recién nacido percibe los paisajes y sonidos del mundo; mientras recibe las caricias de su mamá, reconocen su voz y olor único.  Ésta es la primera etapa del aprendizaje. Lo que los bebés ven, oyen, huelen, tocan y prueban les ofrece señales importantes sobre los colores y sonidos del mundo.
Hasta que aprenden a hablar, los bebés sólo cuentan con los sentidos para relacionarse. Por esa razón, necesitan ayuda para entender al mundo exterior.

                            ¿Qué es lo que veo?
Durante las primeras semanas de vida, los bebés distinguen objetos hasta una distancia de treinta centímetros, casi la misma distancia a la que se encuentra su carita de la del papá o de la mamá cuando lo sostienen en brazos. Todo lo demás les resulta borroso y no pueden diferenciar las formas, ni los contornos.

Distinguiendo detalles
Imagina por un momento que está sviendo una película fuera de foco. Todo es borroso; sin embargo, puedes ver los colores y las formas. Así les ocurre a los recién nacidos: lo que ven mejor son los contrastes. Cuando te mira, tu bebé estará enfocando tus ojos, los bordes de  tu cabello y la boca.

 ¿Qué estoy oyendo?
Los bebés pueden oír aún en el vientre y se acostumbran a los sonidos que les rodean, como el ritmo tranquilizante de los latidos del corazón de mamá y las voces de las personas cercanas a ella. Después del nacimiento, los sonidos familiares como la voz de papá continuarán mimando al bebé. Sin embargo, los sonidos más importantes son cómo le hablan sus seres queridos. Probablemente te darás cuenta que siempre le hablas a tu bebé en un tono específico usando un tono más agudo, mirandolo directamente a los ojos y entonando el final de las oraciones como si fueran preguntas. Esta particular forma de hablar ayuda a exagerar los sonidos del idioma, haciendo que sea más fácil y mucho más efectivo dirigirse al bebé para que aprenda.

Mucho antes  de pronunciar las primera palabra, el bebé presta atención al ritmo del habla. Mientras realizas su rutina de actividades diarias, describe en voz alta lo que estás haciendo: “primero te pongo la camisa por encima de la cabeza, y ahora tu brazo izquierdo entra en la manga”. Las actividades diarias enseñan al bebé diversas destrezas de comunicación.


  En sus primeros  intentos de hablar, el bebé experimenta pronunciando vocales, luego vienen las consonantes y después la combinación de ambas. Te sentirás mucho más contenta cuando los sonidos formen palabras entendibles. Pero los balbuceos también quieren decir algo, desarrollan un estilo propio de comunicación.

 A menear las sonajas
El bebé se sentirá fascinado con los sonidos simples de la vida diaria, como el chorro del agua que cae en la bañera. Puedes alimentar ese interés señalando los pajaritos que cantan en los árboles que cantan en los árboles o al avión que pasa cerca. El mundo entero es la orquesta de tu bebé. Éste es un buen momento para que  se divierta con juguetes que emiten sonidos o reproducen música. Por eso los bebé  adoran las maracas las sonajas y en general, todos lo objetos que hacen ruido. Juega con él desde el principio, no tienes que esperar hasta que pueda sostener los objetos.

 Explorando los sabores
Cuando nace, la lengüita del bebé prefiere el sabor dulce de la leche materna. La facultad para apreciar los otros tres sabores básicos (ácidos, amargo  y salado), se irá desarrollando más adelante.
Ya que los bebés usan todos sus sentidos para entender el mundo, se llevarán a la boca casi todo lo que les caiga en sus manitas. Hay que tener cuidado con los que se acercan a la boca, pues puede causarse daño o contraer una infección.

                                                         Amor al tacto
Al cargar a tu bebé, éste se acurruca buscando la curva del cuello y los brazos maternos. Al nacer, el sentido más desarrollado es el tacto, a lo largo de la piel. Por eso a casi todos los bebés les gusta que lo acaricien y los arrullen con suaves melodías. Cuando se les mece con mimos y mucho amor realmente lo disfrutan.

Música  y   pensamientos
La música ofrece una alternativa muy especial de interacción. Nos hace reír, llorar o nos llena de energía. Desde los primeros días, la música puede ayudar al bebé a desarrollar habilidades como el razonamiento matemático y el sentido del espacio.
Si cuentas con algún instrumento musical en casa, deje que tu bebé lo mire mientras lo toca.s Si nota sque el bebé manifiesta mucho interés, pon en sus manitas algún instrumento que emita ruido al moverlo.
Artículo tomado de la revista “el primer año” para cuidar a su bebé
Lic. Educ. Física. Sandra Tercero Muñoz
Coordinadora Gymboree Chihuahua





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