martes, 18 de diciembre de 2012

¿PARA QUÉ DESCUBRIR EL MISTERIO?

El acceso a la lectura cambia la vida de una persona, como la adquisición del lenguaje y la invención de la escritura alteraron para siempre el porvenir humano.


Recordemos a un niño que empieza a leer: busca en los objetos de su alrededor las formas que parezcan letras, se sorprende cuando entiende lo que dice el envase de leche, el anuncio de la calle, el encabezado de algún periódico. Si bien, durante las primeras etapas de desarrollo infantil los individuos manifiestan un agrado mayúsculo por el conocimiento, dicho agrado no persiste si se carece de estímulos que vinculen el saber a la experiencia vital de los niños


Si, desde pequeños, los niños encuentran que los libros son objetos que ofrecen la posibilidad de jugar con el pensamiento, con la imaginación, con el lenguaje, se genera en ellos el deseo del conocimiento. Entonces el acto lector adquiere dimensión, convirtiéndose en una actividad interesante y necesaria en su vida.


Si leer en casa es un acto común los momentos de curiosidad del niño serán aprovechados de mejor manera a su debido tiempo. Aquellas formas donde la lectura despierta emociones que hacen sentir bien, que dan certeza de algo pero que al mismo tiempo dejan la sensación de inquietud.


Jorge Luis Borges describía al libro como un instrumento que a más de ser una extensión del cuerpo lo es también de la memoria y la imaginación, la memoria de la humanidad, pues. Si en la experiencia cotidiana el libro, como cualquier portador de texto, y la lectura son parte común pero esencial no sólo de la adquisición de conocimiento sino de la construcción de la persona y de la formación de referentes estéticos placenteros, el libro es ya un instrumento ordinario de suma valía con el que el niño se identifica.


Leer es importante, sin duda alguna, aprender a leer es fundamental para los individuos hoy en día. Sin embargo, si no se dimensiona y experimenta vívidamente el placer de leer, la pasión por el conocimiento, si no adquieren relevancia en la cotidianidad, la lectura se convierte en una rutina sin mayor sentido. Cuando el niño está aprendiendo a leer, es un momento inigualable para compartir con él el universo que lo espera tras el abecedario y sus combinaciones.


Nuestras recomendaciones:


Cuantas palabras
Isabel, Isaías Il. Gabriela Podestá
México: Castillo, 2005 Págs. [14] Col. La Otra Escalera


Mi león
Sadat, Mandana Il. Mandana
Sadat México: FCE, 2006 Págs. [32] Col. Los Especiales A la Orilla del Viento



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