martes, 4 de septiembre de 2012

MOVIMIENTO Y EXPLORACIÓN


Una etapa de movimiento y exploración

Por: Lic. Paty Fernández del Busto
Directora del Programa Gymboree

A partir del primer cumpleaños, tu hijo inicia una etapa increíble, llena de acción en la que él decide a dónde quiere ir y qué quiere hacer. Atrás quedaron las largas siestas y las horas tranquilas sentado en la carreola disfrutando lo que los padres decidían hacer con él; ahora sus grandes necesidades de desarrollo son el movimiento y la exploración.

En cuanto empieza a caminar parece que nadie lo para, todo le llama la atención y hacia allá se dirige sin importarle distancias ni obstáculos. Moviéndose, tu hijo aprende a controlar su cuerpo, a coordinar sus músculos, a integrar el sentido de la velocidad, distancia, gravedad y dimensiones como arriba–abajo, grande–chico y cerca–lejos. Disfruta practicando lo que ya sabe hacer y conforme va adquiriendo mayor seguridad, intenta nuevos retos que le permiten adquirir habilidades más complejas como son, escalar, sortear obstáculos, brincar o bailar. Es un momento de su vida lleno de retos y conquistas.

Otra característica de esta etapa es su curiosidad inagotable que lo lleva a investigar todo lo que se encuentra a su alrededor. Quiere descubrir cómo son las cosas y cómo funcionan; aprieta botones, abre manijas, deshace el papel de baño y mucho más. Ya no sólo le interesa saber cómo se siente un objeto, a qué huele o a qué sabe, sino que ahora investiga para qué le puede servir y qué puede hacer con él. Descubre poco a poco lo que es la relación causa - efecto pero sobre todo, que él puede ser quien provoca reacciones. Toda esta exploración se convierte en el motor que impulsa el aprendizaje.

¿Cómo pueden los padres satisfacer estas necesidades de movimiento y exploración?

Ofrécele un espacio seguro para que pueda moverse a sus anchas, ya que no puede anticipar el peligro y es fácil que ocurran accidentes.
Ofrécele experiencias que le permitan practicar las habilidades en situaciones cada vez más complejas que le signifiquen nuevos retos. Por ejemplo, organízale una pista de obstáculos en donde tenga que caminar, agacharse, saltar un obstáculo y lanzar una pelota.
Proporciónale juguetes u objetos de la casa que brinden estímulos importantes para explorar y descubrir cosas nuevas; mientras menos sofisticados, más se desarrolla la imaginación del niño.

Comparte con tu hijo el juego, no sólo le puedes ayudar como modelo, sino que eres un importante factor de motivación para intentar nuevas posibilidades y así aprender juntos.

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