lunes, 2 de julio de 2012

¡Mi hijo está enfermo! 4 claves para saber cómo tratarlo

Hay que recordar siempre que aunque nuestros hijos se enfermen, no dejan de ser niños y de comportarse como tal. El contacto físico, el juego, los objetos de seguridad y la paciencia son cuatro claves que estamos seguros te ayudarán a cuidar a tu bebé cuando se enferme. 


1 Tener contacto físico con nuestros hijos es muy importante, pero lo es aún más cuando están enfermos. En esos momentos cuando ellos más nos necesitan, demostrarles amor y ternura por medio de abrazos, caricias, una mirada comprensiva, una sonrisa… es la mejor forma de protección y cuidado que el pequeño puede recibir para sentirse reconfortado.


Cuando el niño es un poco mayor, o cuando ya comienza a hablar, además de demostrarle todo ese amor, es necesario explicarle de una manera comprensible para su edad y sin mentiras lo que le está sucediendo, el por qué está enfermo y los cuidados que debe de tener. Esto le ayudará a disminuir su ansiedad, a mejorar la confianza y la comunicación entre sus padres, pues aunque sean aún muy pequeños, entenderán perfecto lo que se les dice y se les explica. 


2 El juego es una de las principales formas que los niños tienen para comprender el mundo. Cuando están enfermos, también se convierte en uno de sus principales medios de contacto, distracción y motivación. Para los bebés, los juegos deberán ser con juguetes suaves y sin pelusas para evitar mayor inconformidad; también aquellos con sonidos suaves son ideales, pues con ellos, el bebé se distrae por algunos momentos. Se puede mecer al bebé con canciones de cuna, jugar con títeres pequeños y sonajas que no sean muy ruidosas. A algunos niños les pone muy nerviosos ir al pediatra, sea por una consulta de rutina o por alguna enfermedad, ya que le temen a lo desconocido. Un remedio para evitar ese sentimiento es jugar al doctor con él. Con este juego y de manera lúdica, el niño podrá imitar la consulta y así externará sus miedos y ansiedades.


3 Un objeto de seguridad es cualquier cosa que el bebé elegirá como predilecto y lo mantendrá consigo por algunos años. El objeto puede ser una cobija, un peluche, una almohadita, una pelota, ropa… Éste le ayudará a dormir cuando esté cansado, le dará confianza cuando mamá o papá no estén a su lado y lo hará sentir en casa cuando esté en algún lugar desconocido. Cuando los niños estén enfermos, estos objetos les darán tranquilidad y los consolarán en todo momento, ya que llenarán el sentimiento de seguridad y los ayudarán a cuidarse solos.


Esto es porque el objeto de seguridad es asociado con comodidad y la presencia de los padres. En caso de que el pequeño no tenga un objeto de seguridad, es muy recomendable brindarle algún objeto con el que esté familiarizado, para tratar de transmitirle mayor tranquilidad. También puede utilizarse una melodía con la cual el bebé normalmente se relaje o tranquilice. 


4 La paciencia, aquella aptitud del ser humano para enfrentar un contratiempo o dificultad, es básica cuando nuestros hijos están enfermos. Para cuidar a un niño enfermo, la paciencia será el elemento más importante que deberemos tomar en cuenta, ya que por más difícil que sea el momento, será el eje que nos permitirá demostrarle a nuestro hijo cuánto lo queremos y cuánto deseamos su pronta recuperación.


Debemos siempre recordar que ninguno de estos cuatro elementos sustituyen o cambian la opinión de un pediatra. En cuanto tu bebé presente síntomas de alguna enfermedad, no dudes en consultarlo, pues es él quien conoce su historia médica y sabrá qué medicamentos y cuidados clínicos recetar.

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