miércoles, 6 de junio de 2012

La Lectura como Experiencia Multisensorial


Itzel Sainz González
Ilustraciones: Carlos Pellicer López

Desde que nace, el bebé absorbe lo que sucede en su ambiente a través de los sentidos. Los científicos han comprobado que a mayor cantidad de estímulos sensoriales, mayor es el desarrollo, pues se establecen más enlaces neuronales.
Así, cuando un niño pequeño comparte una lectura con su familia, esta experiencia incide en el desarrollo integral de su cerebro pues, a la par de las emociones, se activan también todos sus sentidos.

LA VISTA
La niña ojea un libro con su abuela y las páginas llenas de ilustraciones le fascinan. Los colores y las formas estimulan su sentido de la vista. Además, las diferentes maneras en que se representa la realidad, abren su panorama del mundo y van influyendo en la formación de su educación estética.

EL OIDO
La madre y el bebé juegan con un libro que tiene botones que producen sonidos. Después de la sorpresa inicial, el bebé ríe divertido y busca presionar otra vez el botón para renovar la experiencia. Mientras tanto, el padre lee un cuento a su hermana mayor. La pequeña escucha atenta; su mirada refleja los sentimientos que provoca la lectura.. Las sorpresas, las preguntas, los acontecimientos alegres y los tristes cobran vida gracias a las inflexiones en la voz de su padre. La voz, ese sonido que los humanos somos capaces de aislar de entre todos los del ambiente y al cual podemos decodificar de una manera casi mágica., impulsa la actividad cerebral

EL TACTO
El bebé juega en su cuna con un libro de tela. Las diferentes texturas, las piezas que se pegan y se despegan, los orificios por lo que puede introducir su dedo, todo es un descubrimiento.
Su hermana ha aprendido ya a amar los libros. Todas las noches se acerca a su librero y a pesar de su corta edad escoge, de entre los ejemplares disponibles, su favorito: un libro grande, con pastas gruesas y tersas. Abre las páginas, acerca su mano y acaricia las imágenes. Corre a buscar a sus padres y les pide que le lean una vez más esa historia. El mundo maravilloso que han descubierto para ella regresa y la niña se duerme abrazando su cuento.
El sentido del tacto ha entrado en funcionamiento.
Las formas, tamaños y texturas han proporcionado numerosos estímulos para ese centro nervioso.

EL OLFATO
La niña visita una librería. Quiere comprar todos los libros. Finalmente elige uno. Lo abre y exclama: “¡Huele a libro nuevo!”. Para su hermano pequeño han elegido uno sobre frutas, al que si se le rascan las imágenes despiden los olores de cada una de las frutas de que se trate. El bebé no cabe en sí del asombro al descubrir esta extraña propiedad del maravilloso regalo: Otro centro nervioso es estimulado dentro del cerebro.

EL GUSTO
Los padres ya conocen a su bebé, saben que en cuanto le den un libro lo primero que hará es llevárselo a la boca. Por eso han escogido uno con páginas de plástico que aguanten las exploraciones gustativas del pequeño. El gusto y el tacto se mezclan en estos primeros descubrimientos del mundo.

“Las emociones, los sentidos, el movimiento… todos son estímulos que al recibirse activan al cerebro en su conjunto.
Innumerables son las conexiones neuronales que se establecen y refuerzan a través de la sola experiencia de la lectura, la cual es todavía una invaluable pieza del rompecabezas de la educación.”


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