martes, 1 de mayo de 2012

CONTROL DE ESFÍNTERES: ENTRENAMIENTO PARA IR AL BAÑO

Primera Parte

El control de esfínteres es una cuestión física y neurológica que depende totalmente del niño.  En cada niño, el momento para poder hacerlo es diferente.  Requiere de la mielinización que regula esta área del cuerpo y, además de la maduración de la vejiga.  Este, se da primero en las niñas aproximadamente entre el año y medio y los dos años y medio de edad.  Para la mayor parte de los niños se da entre los 2 y 3 años de edad.



 Lo que el niño sí puede aprender es a hacer pipi y popó en el lugar apropiado para ello.  En este aspecto, los adultos cercanos a él sí pueden intervenir.  A esto es a lo que llamamos entrenamiento para ir al baño.  Este es un aprendizaje que no tiene una gratificación obvia para el niño, para lo cual requerimos de su disposición para cooperar.

 ¿CUÁLES SON ALGUNOS DE LOS RIESGOS DE INICIAR EL ENTRENAMIENTO DEMASIADO PRONTO?

·                    Estreñimiento
·                    La relación  entre el niño y la mamá entra en un conflicto de poder.  El entrenamiento se convierte en una lucha de voluntades.
·                    La autoestima del niño se deteriora, se siente fracasado, culpable y avergonzado.
·                    El proceso es muy largo y penoso porque hay demasiados accidentes.
·                    Las relaciones sexuales se viven como algo “sucio”
·                    Son excesivamente ahorrativos “tacaños”.  Retienen unas veces por temor a perder y otras sólo por placer.
·                    Son obsesivos por el orden, la limpieza y la puntualidad.  Esto viene como consecuencia de un temor a la desaprobación de los demás y la obediencia.


¿CUÁNDO SABER QUE ES EL MOMENTO PARA INICIAR EL ENTRENAMIENTO?

 Las señales se dan en tres niveles:

 Físicas:            - Sabe saltar en dos pies y bajar los escalones sin ayuda
                        -Amanece seco después de la siesta.

 Neurológicas:  -El niño es capaz de sentir, anticipar, contraer músculos, desvestirse, muchísima coordinación.  (Ana Serrano)
-          Coincida con gran interés por verter y vaciar.

 Emocionales: - Ha pasado la fase de la angustia de separación, “dejar ir”
-          Tiene ganas de “crecer”.
-          Pasó la etapa del negativismo
-          Está en una época emocional estable (no hermanitos, etc.)
-          Mamá también está dispuesta

¿CÓMO SE DA EL ENTRENAMIENTO?
Antes de haber observado las señales, se pueden hacer algunas cosas, no para acelerar el proceso, sino para prepararlo para cuando esté listo.  Algunas actividades que el adulto puede hacer con el niño son:

 Darle una nica y explicarle para qué se utiliza
Leerle cuentos, sentar a un muñeco, ver revistas, etc.
Dejar que te vea ir al baño y qué hacer
Dejar que él le jale al excusado
Mostrarle su popó y vaciarlo frente a él
Sentarlo vestido en la nica
Jugar con barro, plastilina, masita
Verter agua o granos dentro de un recipiente a otro: goteros, esponjas, etc.
Enseñarle el vocabulario

 ¿CUÁLES SON LOS PASOS A SERGUIR EN EL ENTRENAMIENTO
(Este procedimiento está sacado de Penelope Leach: “Your Baby & Child”)

1.                  Antes de los 15 meses, el niño se orina y hace popó de manera automática.  No sabe que se va a hacer ni que ha se ha hecho.  Si está denudo, ni siquiera voltea a ver el piso pues no se da cuenta que fue algo que él produjo.  Aún no está listo para la nica.

2.                  Alrededor del año y medio (en las niñas) hace una conexión muy importante, voltea a ver el charquito.  Hizo la conexión de la sensación de orinar o de4fecar con lo que produjo.  Sabe lo que ha hecho, pero aún no sabe cuándo lo va a hacer.  Ahora está listo para conocer la nica, no para usarla.  En este momento se le introduce diciéndole para qué sirve y que él la usará cuando sea lo suficientemente grande para no usar pañales.  Puede sentar a un muñeco, sentarse él para ver qué se siente, leerle un cuento, etc.

3.                  El niño ya se da cuenta de que está a punto de hacerse, más que el haberse dado cuenta de que ya se hizo.  Por ejemplo, se esconde, se pone rojo por el esfuerzo, se agacha, etc.)  Si él quiere, puede escoger hacerlo en la nica. (es más fácil reconocer el popó que el pipi). Si en este punto coopera para sentarse en la nica, quiere decir que está listo emocionalmente par a hacerlo y, posteriormente será más fácil empezar con la orina.  Si no la quiere usar, no lo presiones pero sígueselo proponiendo.

4.                  Si pasa tiempo en el que no quiere usar la nica para hacer popó pero te das cuenta de que van varios días en que amanece seco después de la siesta; es decir que no se hizo pipi y además puede esperar unos momentos después de darse cuenta de que quiere hacer, déjalo un rato desnudo después de la siesta. Sugiérele ir a la nica, o si se sienta pero no hace nada,  déjalo otro rato desnudo sin hacer comentarios.  Deja la nica cerca y dile que la puede ussar cuando sienta ganas.  Si tiene éxito, felicítalo sin hacer grandes alborotos y ponle nuevamente el calzón entrenador o el pañal. En este punto tu primer meta es dejar que experimente algunos “éxitos”.

5.                  Una vez que ya han pasado varios días de “éxitos casuales”, quítale el pañal o calzón entrenador durante todo el día, cuando esté despierto y en la casa. Coméntale tranquilamente que estará más cómodo desnudo para poder jugar y que la nica estará cerca por si la necesita.  En este punto habrán varios accidentes.  No regañes ni califiques, dile algo como “la próxima vez iremos más rápido”.

6.                  Una vez que el niño usa exitosamente la nica, ponle calzones normales y, para la mayor parte de los niños, el entrenamiento continúa de manera tranquila a partir de este punto.  Cada día habrá menos accidentes.

7.                  El niño se está dando cuenta de que usar calzones es mucho más cómodo que los pañales o calzones entrenadores, tiene mayor libertad de movimiento. Por otro lado es más sencillo y rápido ir al baño a la nica que dejar que le cambien el pañal.  Estos factores le ayudan a estar más conciente de su necesidad de ir al baño y hacer algo al respecto… avisarte o correr a la nica. Si le estás continuamente recordando e insistiendo constantemente que tiene que ir, estás interfiriendo en su propio proceso y, por otro lado, iniciamos una lucha de control que fue lo que se quiso evitar desde un principio.

 Confía en que tu hijo es capaz de hacerlo, siempre y cuando hayas iniciado el entrenamiento en el momento oportuno.

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