miércoles, 29 de febrero de 2012

PARA ELEGIR BIEN


Para que la elección de una escuela sea atinada, es necesario la armoniosa conjugación de tres factores: las prioridades familiares, las características del niño y las peculiaridades de cada institución. Si estos aspectos son congruentes y con una adecuada relación, todo funcionará bien y el beneficiado será el alumno.

Pero no todo es tan fácil, hay muchos obstáculos que influyen y pueden alterar una buena decisión.

La ubicación y el costo de una escuela, la propia experiencia y la opinión de la pareja son aspectos que indiscutiblemente hay que tomar en cuenta y condicionan el camino a seguir. Pero hay otros que también pueden influir y hay que evitar dentro de lo posible ya que generalmente derivan en una mala elección escolar.

No creer todo lo que dicen.

Casi siempre que se toca este tema, surgen intempestivamente frases hechas, comentarios apasionados y afirmaciones gratuitas. Muchos son de personas totalmente desconocidas que suelen hablar como si conocieran a fondo una problemática específica. Otros son de exalumnos, exmaestros o exdirectivos que no necesariamente son totalmente objetivos. 

Preguntar es bueno, pero tomar las respuestas con reserva tratando de indagar la causa o intención del comentario, es mejor.

Todas las familias son diferentes entre sí.

Hay que tener mucho cuidado con la típica respuesta “…estoy encantada con la escuela de mi hijo” que no significa nada y sólo confunde. Generalmente, cada padre de familia habla de su propia experiencia sin mayor profundización. La buena elección de una escuela no se da por acumulación de comentarios positivos sino analizando su fondo y relación con la propia situación familiar. 

No hay escuela perfecta.

Algo habrá que suplir, aguantar o ignorar. Saber que es lo que no puede faltar, depende de las prioridades de cada familia. 

Las escuelas cambian.

Para poder sobrevivir y enfrentar la competencia de nuevas opciones y propuestas pedagógicas, la mayoría de las instituciones educativas han o están realizando cambios metodológicos, denormativa y enseñanza así como distinta contratación y capacitación docente. Lo anterior, aunado al intenso movimiento de compra-venta de escuelas, ha cambiado, en muchos casos radicalmente, la realidad escolar: escuelas que en un momento tuvieron un problema grave de droga, hoy están limpias; muchas muy tradicionales son semiactivas. Otras que ofrecían poca libertad en el comportamiento de los alumnos, han cambiado su reglamento o la que tenía bajo nivel académico y trabajó en ello, hoy está mejor que otras… Vale la pena volver a revisar todas las opciones.

Evitar los prejuicios.


Los prejuicios que se tienen de una institución educativa suelen ser un obstáculo para su buena elección. La idea del “estilo” de la escuelas que se tiene como adultos, generalmente se estructuró cuando se era estudiante, con visión de estudiante… lo que se cree que se sabe de ciertos métodos suele estar obsoleto… la “fama” de alumnos de ciertas escuelas –la gran mayoría de las veces– es distinta… el manejo de la disciplina cambia… 


A lo anterior hay que aumentar la necesidad de una inscripción prematura (a veces real, a veces mercadológicamente impuesta) en escuelas de alta demanda para poder asegurar lugar en ciclos posteriores. 

Siempre hay que recordar: 

• No creas todo lo que te dicen 
• Todas las familias son diferentes entre sí 
• No hay escuela perfecta 
• Las escuelas cambian 
• Evita los prejuicios

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